Con el objetivo de unificar los colores del ejército, distinguirse de los enemigos y fomentar la unidad nacional.
Como respuesta, el 18 de febrero del mismo año, ese cuerpo decretó el reconocimiento y uso de tal emblema con los colores blanco y azul celeste como insignia patria, "quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían".
Una semana más tarde, el 27 de febrero de 1812, Manuel Belgrano le informó al triunvirato que “Siendo preciso enarbolar la bandera, y no teniéndola, la mandé hacer celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela nacional” que había creado él mismo días antes.
La conmemoración del 18 de mayo fue motorizada por el Consejo Nacional de Educación, el 13 de mayo de 1935, sobre una iniciativa de la directora de la entonces Esc. N.º 4 del C. E. 9º, profesora Carmen Cabrera, y los profesores Benito A. Favre y Antonio Ardissono, director y vicedirector, respectivamente, de la Esc. N.º 11 del mismo distrito.
Por resolución del 4 de abril de 1941 instituyó el 18 de mayo como Día de la Escarapela. En 1951 fue incluido en el calendario escolar.