Por esos días habían sido numerosos los hechos de violencia machista que se sucedieron, pero la situación puntual que desató esta gran convocatoria fue el caso de Chiara Páez, una joven de 14 años que vivía en Rufino, en la provincia de Santa Fe, y fue asesinada por su novio. Las propias periodistas, impulsoras de este movimiento, lo definen como “un grito colectivo contra la violencia machista”, que nace de una iniciativa grupal pero que “creció cuando la sociedad la hizo suya”.
Desde ese entonces, cada 3 de junio se encuentran en las calles cientos de miles de personas (mujeres, integrantes del colectivo LGTTTBIQ+, y aún más) que alzan sus voces y las voces de quienes ya no la tienen porque han sido víctimas de la violencia de género. Ese movimiento concentra, en su pluralidad, el hartazgo respecto de los diferentes modos en que las violencias, por motivos de género, siguen presentes en nuestra sociedad, la negación a aceptar lo inaceptable: seguir sumando femicidios, travesticidios y crímenes de odio.
En este contexto, el compromiso es de continuar acompañando a las marchas para visibilizar y desnaturalizar las violencias sufridas por niñas, mujeres, mujeres trans, travestis, lesbianas, varones trans, personas no binaries y + por razones de género, con la convicción de que no hay justicia educativa donde haya violencia por razones de género.
Abordar la especificidad de la violencia de género tiene sus propias particularidades y consecuencias. Este tipo de violencia se fundamenta en la desvalorización y estigmatización de las personas cuya identidad de género, atributos y funciones no responden a los estereotipos binarios heterosexuales.
La violencia de género es una problemática de derechos humanos. La violencia de género es una de las maneras en que se expresa la desigualdad entre las personas y, por lo tanto, su erradicación es una prioridad asociada a los derechos de las personas, a la vida en democracia y a la inclusión social.
La violencia de género se expresa como violencia física y también como violencia psicológica, económica, simbólica, entre otras. Del mismo modo, es importante destacar los diferentes ámbitos en que puede darse.